martes, 24 de julio de 2012

Ya estaba ahí.

Porque sólo él me promete aquellas palabras que nunca va a decir.

lunes, 16 de julio de 2012

Lo malo y lo bueno de...

Las palabras simples a veces dicen mucho más que las palabras rebuscadas. Me resulta raro escribir directamente en el blog sin que mis pensamientos pasen por el proceso del papel, sin tachar lo que creo que está mal, sin tratar de esconder los actos fallidos cometidos.
Sólo por estos días tengo un respiro hasta que todo vuelva a empezar.
¿Puede ser que si perdonás demasiadas veces la gente se acostumbre a lastimarte, a pasarte por arriba?

Cuán difícil resulta hacerle notar al otro que lo que decimos nos resulta cuerdo, coherente, que no hay que pedir permiso, que no hay que pinchar permanentemente, que a veces las frases berretas "dejá que fluya", "dejate ir", "dejalo ser", pueden servir y a veces no, a veces no dejan de ser más que frases pedorras, que a veces no está mal estar solo o sentirse solo, en su defecto, pero que no importa lo que pase, no importa cuán  lejos estés de lo que querés, las épocas sombrías vuelven, lo quieras o no lo quieras. Y después de la tristeza, de la bronca, cada tanto, te sentís mejor, largás alguna que otra carcajada. Y el ciclo vuelve a empezar.