jueves, 1 de julio de 2010

Esta noche.

Esta noche me encuentra sola, en mi casa, después de fumarme un cigarrillo en mi patio haciendo un recuento de todo.

De todo. lo bueno y lo malo.

No me puedo quejar... puedo, no debería.

La vida a veces, o mejor dicho, casi siempre se encarga de hacerte saber que no todo se va a dar como uno quiere, como VOS querés, como YO quiero.

No sé quién me lee y quién no.

Creo que no puedo decir o escribir dos frases coherentes, sin exponerme. No puedo hacerlo, y no sé la razón.

Hay sillas vacías en mi cuerpo que anhelan ser ocupadas, y hay mesas que tienen todo apoyado, esperando ser consumidas. Creo que nunca estaré llena, pero sé quién está ahí, para ocupar sólo una de mis sillas... para consumir lo que hay en una de esas mesas.

Me he vuelto una amante bastante loca de las palabras y del llanto. Despendejándome a veces como me ha dicho un lector de mi blog. Tratando de hacerlo, al menos.

Pienso...
¿qué quiero escribir?

Muchas puertas se me abren y no sé con cuál quedarme.

La brevedad del asunto, el amor suyo, mil esperas.

No deseo conformarme sin pasión, y de hecho no lo hago, no me quedo callada, no me duermo sin sueño... no me salvo.