-Hace un mes que estoy saliendo con otra.-Dijo Sig.
-¿Qué?
-Que hace un mes que estoy saliendo con otra.
-Ya te escuché.
-Se llama Silvia. La conocí en la fiesta de mi hermana, Verónica. Ella me la presentó.
-Ah... mirá vos.- Dije yo, mientras cada vez me tapaba más con la sábana.
-Igual sólo quiero pedirte perdón. No quiero hablar de ella.
-Acabás de hacerlo, Sig. Hace 5 minutos que estás hablando de ella. Dame un cigarrillo.
-Vos no fumás, Gema.
-¿En serio? Dame un cigarrillo.
Suspenso. Mi cabeza sólo se sentía en remojo.
¿Qué hacer con todo esto?
Sólo atiné a prenderme un cigarrillo y fumar. Fumar cuando nunca lo había hecho. Trataba de comprender, de analizar, pero no podía, y él, lo único que hacía era mirarme, nada más que eso.
Mirarme fumar.
Luego de un largo rato pude articular palabra...
Regresamos el lunes 5
Hace 11 horas


4 comentarios:
En algunas ocasiones las señales de humo valen más que un impar de palabras.
(y quemarlo con el pucho es equivalente a siete puteadas)
¡Vaya momento que eligió Sig para decirte eso! ¬¬
El Profesor
¡Retorno triunfal! Prosa directa, sintética, intriga ... ¡la mejor Gema!
Que difícil situación habrás pasado en ese momento.
Creeme que lo puedo imaginar.
Pero no te preocupes, todo se supera.
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