jueves, 24 de diciembre de 2009

Y otro más.

¡Felices fiestas para todos! Disfruten, señores.

martes, 15 de diciembre de 2009

Mamá.

-Mamá...
-¿Qué?
-El Papa Juan Pablo II ¿de dónde es?
-¿De dónde te parece que es?
-¿De Polasia?
-...


(Conversación entre mi mamá y yo hace ya unos años.)

jueves, 10 de diciembre de 2009

Supermercado.

Esto no ocurre sólo en los supermercados, sino en todos lados.

¿Dónde carajo quedó el "permiso", "perdón", "por favor", "gracias", etc? Son buenos modales, señores.

Me pasó ya varias veces en algún que otro lado, pero lo que pasó el otro día en el supermercado me sacó de las casillas.

Estaba en el súper que se encuentra a la vuelta de mi casa, comprando unas galletitas porque moría de hambre, cuando un hombre rubio y bien parecido pero apático se encontraba delante mio a la hora de pagar.
Lo he visto antes, sé que compra seguido ahí, pero nunca le escuché la voz.

Se da vuelta y con su codo (hombre alto) y me pega. Sé que fue un accidente, espero su "disculpá" pero nada. Lo dejo pasar, no le doy importancia, o al menos trato.
Lo hace nuevamente, pero ésta vez con más intensidad y como si pudiera llevarse el mundo por delante.

-Yo: ¡Flaco! Decíme una cosa ¿de dónde venís vos? ¿del primer mundo?
-Rubio: ...Eh..
-Yo: Parece que sí, yo te enseño: se dice PERMISO, y también te enseño otra: "DISCULPAME". ¿Aprendiste?
-Rubio: Perdón.
-Yo: Muy bien, aprendés rápido, eh.

Cuando se lo conté a mi madre me dijo que se lo podría haber dicho de otra forma, con más tacto, y sé que sí, pero me sacan ese tipo de cosas.

¿Tan difícil es tener buena educación, o en su defecto, aplicarla?

domingo, 6 de diciembre de 2009

De pende.

Claro que no toda mi infancia se limitaba a triángulos parentales, discusiones y divorcios.

Siempre había diversión.

Cuando era apenas una infante coqueta, solía maquillarme (la sombra en la boca y el lápiz labial en los ojos) para parecerme a mi mamá, quien usaba collares, se pintaba las uñas, se maquillaba y usaba tacos altos.

Siempre agarraba sus botas que me llegaban hasta la ingle, porque era un piojo caminando, y aun así no me importaba.

Un día, común y corriente, yo estaba completamente desnuda y con las botas y los collares de mi mamá, maquillada como yo pensaba que era increíblemente prolijo y original, y tocaron timbre.
Era un vecino que venía a preguntar no sé qué cosa, cuando salgo disparada corriendo por la vereda para que mi mamá no me alcanzara, toda desnuda y con las botas de taco alto puestas.

Pobre... desde ese día que está con el miedo que me haga vedette.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

...Se rascan, se muerden, se asesinan.

Hoy ya no importa cómo escribo, hoy ya aprendí mi especialidad, como una persona real.

Te conocí.

Tu barba hace que me ardan los labios cuando te beso, tus brazos imaginándolos gigantes hace que alcances a abrazarme en demasía y me vivas llamando con la mente, apareciendo yo, esa chica que vio cuando no dejaban que te fueras de tu sueño, que vio cuando te hacían torpe pronunciando esas palabras.
Tus excesos, en aquellos tiempos, fueron los míos, y tus cuidados, mis peligros favoritos.

Te rompiste y te sané de a poquito con antibióticos para que no volvieras a enfermarte porque sos frágil, inflamablemente humano.

Olfateo tu cuerpo para ver qué olor emana.
Mi sufrimiento era el tuyo, y el tuyo me lo adueñaba para que fuera mío.

Me gustás sin excepciones, sin reglas o limitaciones.

Y en mi enésima llamada, contestás mientras escuchás un "buena suerte, te quiero y hasta luego".