domingo, 27 de septiembre de 2009

Lluvia.

Fin de semana excelente. Me divertí, me reí, dormí la siesta, comí, etc, etc.

En realidad... la semana en sí.

Amados míos:

¡Me saqué un diez en matemática!

Todo estable, voy bien, y espero que todo siga así.

¿Y ustedes cómo están?

viernes, 18 de septiembre de 2009

Yo tenía

Yo tenía, antes hace dos años (cuando estaba en 9°no) un profesor de los de antes. Y con eso me refiero a esos profesores que se te presentan todas las clases puntuales, de traje y corbata, que te tenés que parar cuando entran al aula y sólo sentarte cuando él lo permite. Uno de esos profesores que son serios, sólo faltan cuando tienen una enfermedad machasa y que su rostro no deja entrever ningún pensamiento.

Así era mi profesor, persona que paso a describir detalladamente. Cermelo, así es su apellido. Así era el apellido de mi profesor de matemática.

Cermelo tenía la característica de tener miles de problemas (como todos) pero su particularidad era que al entrar en clase, no los dejaba del otro lado de la puerta, sino que los exponía ante nosotros de dos formas:

a) De forma brutal: nos gritaba a más no poder, le preguntábamos algo y nos decía "¡miren el pizarrón!" aun cuando en el objeto en cuestión no había nada escrito.

b) De forma analítica: nosotros pasábamos a ser Freud, y él nos contaba su vida, sus problemas, lloraba, etc.

Sé que muchos lectores dirán que quizás eso es injusto para nosotros y bla bla bla. No.
No lo era.

Como decía, él tenía problemas serios, entre ellos: su yerno había secuestrado a la nieta de Cermelo allá por un veintipico de Febrero de 2007 y hasta el día de la fecha, no la devolvió. A su hija le descubrieron cáncer, y estuvo internada mucho tiempo, y cuando salió y quiso recuperar a su hija se comió un culatazo de su ex-esposo.
Al mismo Cermelo le descubrieron cáncer de próstata y tiempo más tarde le sacaron un tumor del brazo izquierdo.

Por eso, para nosotros, verlo salir en los recreos a fumar un pucho como un desquiciado, era moneda corriente.

Sus consejos siempre eran los mismos:

a) Conmigo de política y de fútbol no se habla.
b)Si les doy el brazo, no se tomen de mi codo.
c)¡Miren el pizarrón!
d)Estudiá para Diciembre.

Vale decir que yo no era buena en ninguna de sus dos materias, porque además de matemática, era profesor de Dibujo.

En matemática me saqué un 6 en el primer trimestre, un 7 en el segundo y necesitaba un 8 para el tercero.
Había dos problemas: él no era didáctico y yo no entendía un carajo.

No aprobé un exámen de matemática en todo el año, por eso debo decir que me sorprendió cuando en un momento me abrazó (ya al cierre del tercer trimestre) y me dijo:

-Te eximiste, por la voluntad que le pusiste, sólo por eso.

Por eso no me extraña que después de haberlo odiado todo el año, después de esas simples palabras haya entendido todos sus consejos.

Por eso también, no me extraña que se haya hecho una banda (la cual la componían chicos de Primero de Poli. que lo habían tenido como profesor) en honor a él llamada "Los del Viejo", banda que ha tocado en muchos bares conocidos de La Plata.

Es por eso que tampoco me extraña que al verlo, se me dibuje una sonrisa de oreja a oreja y vaya, y lo abrace recordando aquellas palabras que me dijo ese Viernes del 2007.

martes, 15 de septiembre de 2009

Hola, inodoro.

Parece que el segundo día de la semana no lo empecé tan bien. Ayer comí tarta que luego de grandes dolores de estómago y náuseas, vómitos y demás yerbas, terminó de una manera grandiosa en el inodoro, a causa de una descompostura.

¿Debido a...? No, no sé.

Falté al colegio... apenas me puedo mover, porque siento "calambres" en el estómago, pero mientras, sigo con el colegio, estudiando matemática y haciendo unas traducciones para Inglés particular.

Ya se me está pasando... bárbaro.

Ahora espero que simplemente pueda estar bien y meterle pilas a mis prioridades, mientras el inodoro sigue recibiendo las miserias de todos, el pobre.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Comienzo de la semana.

Me di cuenta, que, tendría que comenzar a escribir más seguido, por eso creo que lo haré todos los días, siempre que encuentre un huequito.

Comienzo de la semana:

Fui al colegio, y me encontré con noticias nuevas: 9 en Psicología que la tenía baja y 9 en Lengua. Buenísimo.

El tema es que de las tres materias que tenía bajas, subí dos, y Geografía me parece que no la subí, pero además, bajé matemática con 6. Bien, excelente. ¿Qué puedo hacer? Encerrarme. Culo y silla.

Para aquel exámen que tanto había estudiado (Geo), me puso un 3. Llegué a mi casa desesperada, llorando a más no poder, caliente, con bronca y sentimientos de impotencia. Pero me determinó más. No voy a dejar que esto me haga caer.

Está decidido.

Por lo menos mi fin de semana estuvo bastante lindo. Sábado con Q y Domingo relax total.

Ahora dormiré una siesta tranquila, y me pondré a estudiar matemática e Inglés particular.

¿Voy a poder?

jueves, 10 de septiembre de 2009

Yo te ayudo,

Resulta difícil no expresar mis sentimientos hacia la chorra mayor del curso, nuestra buen ponderada: DTB.

Ayer, estábamos en el recreo (algunos en el aula, entre ellos, Ale, Caro, Alan, DTB, otras y yo).

Caro, Alan y yo matándonos de risa imitando a personajes del mundo del espectáculo y Alexis tratando de ahorcar a DTB con su bufanda.

Yo estaba mirándolos, y no tuve mejor idea que decirle:

-Ale, yo te ayudo.

Fulminante la cara de DTB mirándome, y preciosa mi sonrisa en respuesta a su mirada.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La vieja, la juguetería y el rapado.

Como suele ocurrir en todos los casos, cuando tenemos un mejor amigo, entonces, automáticamente, tenemos 500 anécdotas para contar sin importar si son buenas o malas.

Yo también las tengo. Mi mejor amigo, Alexis (somos, además, compañeros de colegio, y casi de banco) y yo hemos hecho las mil y una y todavía nos queda mucho por hacer.

En el verano ( Diciembre y Enero) nos juntábamos seguido (porque vive a tres cuadras de mi casa) y hacíamos de todo.

Un sábado me pasó a buscar y nos fuimos a caminar. Ese día habíamos dicho de raparnos.
En un momento, Ale ve una juguetería y me cuenta que siempre los viejos le compraban los juguetes ahí, etc.
Al mirarnos, ya pudimos ver lo que estábamos pensando.

Lo agarré de la manos, cruzamos la calle y entramos:

Señora: Hola. ¿Qué tal? ¿Los puedo ayudar?

Yo: (Agarrada de la mano de Ale, como si fueramos pareja). Sí, gracias. Mire, estábamos buscando un juego para una nena. Es el cumpleaños de mi hija.

Señora: Ah, qué lindo. ¿Qué edad tiene?

Yo: (Segura) 5 años.

Señora: Acá tenemos juegos de mesa, para pensar, y sino maquillaje, disfraces y esas cosas.

Yo: Ay, qué lindo todo esto. Bueno, llevo éste.

La cara de Ale en ese momento que me apretaba el brazo era inexplicable.

Yo: ¿No me lo envuelve para regalo, por favor?

Señora: Sí, cómo no.

Me cobra, le pago. Y mientras está envolviendo el regalo, le digo:

-En realidad, no es para mi hija, es para mi hijastra, o sea, la hija de él (y lo señalo a Ale). Lo que pasa que uno los quiere tanto que es como si fueran de uno. Nosotros estamos casados hace un tiempito ya.

Señora: Pero si son tan jovencitos... ¿qué edad tienen?

Yo: Él tiene 23 y yo 22. (Y le doy un beso a Ale, que ya estaba a punto de explotar). Ay, amor, espero que le guste a la nena.

Y la señora, metida, agrega:

Señora: Sí. Además, no es lo mismo dárselo en la cara que...

¿Eh? Pobre vieja. Piró. Con Ale nos miramos, me puso la mano en mi cintura, y nos fuimos diciendo gracias y dejándolos desconcertados a los viejos.

Nos estábamos cagando de risa mientras terminábamos un helado cuando Ale ve a una vieja que cruzaba la rambla.

Ale: Ay, Gema, qué ganas de tocarle el culo a esa vieja.

Yo: (Sacándome las ojotas y mirándolo) ¡Vamos!

Empecé a correr lo más rápido que podía cuando Ale me gritaba "¡Esperáme!". Cuando me alcanzó, él se adelantó y yo me acerqué por detrás de la vieja, y le mandé la mano de lleno.

Vieja: ¡Ay, qué susto!

Yo: ¡Te gustó, eh!

Ale: Jajajajajajajaja.

Yo: ¡Ale, corré!

Alexis no podía dejar de reírse de la cara que puse cuando le toqué el culo a la pobre vieja, que no debería haber tenido una alegría en 20 años.
Corrimos como 5 cuadras sin parar mientras tratábamos de hablar de todo y al mismo tiempo.

Cuando paramos, creo que había empezado a llover. Se quedó un rato en casa, y nos reímos bastante.

La idea de raparnos la cabeza, ya se nos había ido.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Disculpas.

Sepan disculpar porque no tuve tiempo para postear. Leí los últimos comentarios. Gracias por todo. Y, sí, próximamente estaré escribiendo más tranquila y con más tiempo y libertad.

Mientras tanto, les pido mil disculpas.

¡Saludos, amores!