sábado, 28 de febrero de 2009

Deseos

Una de las cosas que aprendí con la terapia es que la frase absurda para nada neta “te quiero” es puramente una exclamación de deseo, autoridad y poder sobre el otro.


Pensémoslo:

Te quiero. Deseamos a la persona, la demandamos, la reclamamos, y por si no fuera poco, la exigimos.

Si no la tenemos, seguimos reclamándola hasta la desidia. Al principio tratamos de vernos bien para captar la mirada atractiva e idealizada de la persona, coqueteamos, luego nos hacemos difíciles y complicados. Entra la desesperación, somos directos, entra la perturbación de si nosotros somos el problema.

Nos dejamos estar sin ser.

Nos dejamos de bañar, de comer, tapamos el espejo, tiramos el ventilador a la mierda, nos tapamos con la sábana, ya ni lloramos.


De repente y casi sin notarlo, captamos la atención, no la de cualquiera, LA atención, SU atención.

Resurgimos como el ave fénix, nerviosamente nos espera el pucho en el cenicero, y nos comemos por dentro.

Luego ya no, luego pasa, luego termina, luego dudamos. ¿Vale la pena? ¿Valés la pena?



Ya no me jodas.

sábado, 21 de febrero de 2009

Como sea.

Todavía no logré bajar lo último que escribí a la computadora de ningún cyber. Prometo ponerlos lo más rápido posible.

Un beso, amores.

Como sea, ya los extraño. En la entrada anterior ya contesté cada uno de los comentarios.

martes, 17 de febrero de 2009

"Dejá de hacerte la actriz".

La historia con Sig duró. Sólo nueves meses.

Antes de encontrarnos, los mensajes y las llamadas diarias eran religiosas, y nos contábamos hasta con qué jabón nos habíamos bañado.

Su trabajo se concentraba en una clínica en Merlo, y un consultorio en V. Ballester. Asi que viajaba a más no poder, lo que hacía que siempre que acordábamos vernos, algo en su itinerario o en el mio nos jodía la existencia hasta cagarla como chorizo de croto.

Con las llamadas, también se juntaban nuestros malos humores por cosas cotidianas que nos molestaban, de uno y del otro.

Su frase más frecuente era "Dejá de hacerte la actríz ¿querés?".
Quizás sí jugaba a la actríz, pero eso me ayudaba a escupirle las cosas que hacía mal. Decirle que siendo semejante grandulón, en vez de ser psicoanalista, él parecía el paciente.

A veces sólo seguía discutiendo, otras, yo le ganaba de mano y sin poder con mi mal humor le cortaba para respirar profundo.

Días más tarde, los dos volvíamos con el rabo entre las patas, y el cuento de la buena pipa seguía.


Lo único que servía era decirme una y otra vez que la que se estaba metiendo solita sin ayuda de nadie en todo esto era nada más y nada menos, que yo, Lolita.

¡Mis lectores!

Adorables lectores, llegué bien, sana y salva.

Estoy acá, disfrutando de la arena, la playa, el viento, y durmiendo como un chancho rosa. ¡Esto me encanta!

Hoy llegan mi primo y mi tío, asi que la vamos a pasar de diez saliendo a la noche, volviendo a la mañana, jodiendo, riendo, tomando, ellos fumando, y yo mirándolos como si fuera una nena de dos años, asombrada de tanta felicidad.

Este es mi segundo día y estoy ansiosa por más.
Espero que se encuentren bien...

Sólo quiero descansar, y seguramente como ustedes, olvidarme del año pasado y duro que tuve... que no deja de tener sus buenas cosas.

Gracias a Dios que existen los tropiezos: sino, no creceríamos nunca.

Lo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Loli se raja.

Me voy, adorables, me voy.

Voy a estar veraneando en Las Toninas, pero les escribiré y comentaré sus blogs desde allá.

¡Suya!

Lo.

sábado, 14 de febrero de 2009

Con o sin pareja.

Altos con bajos, flacos con gordos, cartoneros con empresarios, pobres con pobres o con ricos. San Valentín está hasta en los chicos de 12 años que se gustan.
No importa si ya mañana vuelven a las discusiones, si se pegan, se matan o aporrean, pero hoy se aman y hoy lo demuestran.

Hoy respiran por el otro, se llaman y se esperan. Quieren estar con el otro.

Hoy se besan, se juntan, se lamen, se viven, resurgen, resplandecen.

Hay otros que están sentados en los restaurants tomando un vaso de vino y cenando con su pareja, otros están haciendo el amor, otros caminando por la playa, otros mirándose, contemplándose o besándose.

No estoy enamorada, ni tengo enamorados, quizás el año que viene me vaya mejor y tenga con quien pasarlo y aún así, no me arrepiento.

Lo bueno de todo esto es la energía de las calles. Sólo que no soy egoísta, me fundo en su alegría, y les deseo lo mejor a todas las parejas bien parejas y bien desparejas.

Me acuerdo también de los que están solos. A ellos les digo, que si están sentados en el ventanal de su casa o en el balcón emborrachándose o fumando un pucho, piensen que el amor está sólo a la vuelta de la esquina... y que mañana, mañana puede ser su gran día. Y quizás, ustedes y yo también el año que viene tengamos a alguien. Y si no lo tenemos, entonces sigamos contentos por aquellos que sí.

¡Felíz día, tortolitos!

viernes, 13 de febrero de 2009

Sig; Lágrima.

Nos conocimos un sábado a la tarde y no sabía qué era lo que quería. Sin embargo nos pasamos los e-mails, y no le di importancia, hasta que de a poco nos pasamos los celulares...

Los mensajes de texto se hacían cada vez más frecuentes, preguntándonos cómo andábamos, qué hacíamos, cómo había sido nuestro día para después seguirlo en el chat a la noche, cuando volvía del trabajo.

Pasaron muchas cosas en el medio cuando decidí conocerlo 9 meses después. Llevaba una remera blanca fina y jeans azul oscuro con un bolso moderno hecho de cuero.

Se acercó a la estación de trenes y con el celular con el cual me estaba llamando, se acercó sonriendo y me dijo:

-Hola, Lo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tuya por 5 minutos.

Después de Joaquín...tuve mi segundo enamoramiento, más fuerte, también en 6to grado.

Se llama Christian, pero siempre le dijeron "Chaqui", e iba al mismo curso que Joaquín, pero no me importaba. Joaquín era caso olvidado aunque siempre veía un rasgo de él en los otros.
Como decía, Chaqui, era mayor que yo ya que él estaba en 9no y yo en 6to.
Un día, un amigo en común, Martín, nos presentó. Y éste me confesó que le gustaba a C. No le presté atención, no me interesaba, no lo quería, estaba en la mía.
Sin embargo, el tiempo pasó y algo en mí ocurrió.

Era una nena histérica en ese entonces, que no sabía cómo actuar ante tal pedido de atención, por eso me escondía, me reía en mis adentros y me sonrojaba hasta explotar.
Pero de un momento a otro eso cambió.
No me acuerdo qué día era, pero sé que mi hermano entraba 7:10AM y yo 7:45, pero aún así entrábamos juntos.

Ese día le tocó entrar tarde a él, pero fue a verme. Yo entré al colegio, y como no había nadie vigilando, salí para irme a la vuelta del colegio, donde nerviosamente me puse a charlar con él.
Hasta que en un momento surgió la siguiente conversación:

-Todavía estoy esperando el beso que me prometiste.
-Y bueno- le dije yo, nerviosísima- ¿qué estás esperando? Vení a buscarlo.

Entonces se acercó y me besó despacito, despacito, como si quisiera que me cayera redonda ahí. Pero pude mantenerme. Pero escuché sonar la campana y pude darle mi beso de despedida, un abrazo, y corrí para la entrada.

Lo primero que hice fue gritárselo a Belu, mi amiga, y estallar de alegría.

Me convencí de que ése era mi día de suerte.

Cada vez que paso por ahí, se me llenan los ojos de lágrimas... pensando en mi primer beso.

martes, 10 de febrero de 2009

Indivorciable.

Lo que era un "amor" o enamoramiento inocente pasó por todas sus etapas: ilusión, visión de sus defectos, no aceptación y fin.

Aunque luego hubo otro, aún más fuerte ese también finalizó, no en la nada, pero finalizó.

Luego todo se fue haciendo más fuerte, hubo más obsesión, más capricho, más histeria y lo peor: más negación de mí misma.
Me aburría, ya no quería, y eso era lo que me preocupaba más.

Aunque duraba, no importaba, yo me volvía autista y dejaba todo pasar, hacía que las cosas no dieran para más y se terminaba y LO terminaba.

Aprendí a decir siempre "No" para no herirme, porque no me conocía, para que no me hirieran porque no me conocían.

Me volví indivorciable de mi autismo.

Ahora sólo me pregunto, ¿Qué pasa si me divorcio de mi autismo, si alguien me conoce y no me hiere?

sábado, 7 de febrero de 2009

Un poco más de mí.

Como sentía que a veces estaba escribiendo sin decir prácticamente nada, me decidí a contarme.

Fui en total a tres colegios, y recuerdo claramente, cuando estaba en el primero, en 6to grado que me empezó a gustar por primera vez alguien, más grande que yo, para variar, o mejor dicho, para NO variar.
Él estaba en 9no y a mí me parecía una eternidad de sabiduría entre esos tres años escolares que nos separaban.

Éramos compañeros, pero a la vez cierta especie de amigos, que hablábamos de estupideces, nos reíamos y los quince minutos de recreo nos separaban por una hora que maldecía durante toda la clase.
Se llamaba Joaquín, amigo del hermano de mi mejor amiga, Agustina, y me ponía colorada cada vez que se acercaba, gritaba mi nombre y me revolvía los pelos cariñosamente.
Nos buscábamos, él para molestarme y yo sólo para contemplarlo. Recuerdo que nunca pasó nada, pero para mí, cada "nada" era un todo.

Ahí, creo haberme dado cuenta, que me gustaba el amor.

viernes, 6 de febrero de 2009

Dar rienda suelta.

Tengo sucesivas lesiones.

Fuimos y vinimos y no teníamos idea de lo que estábamos haciendo, pero seguimos. Quisimos, nos dejamos, nos negamos, nos arropamos.

Me abrazó cálidamente y yo di rienda suelta a mi obsesión. Pude confundirme y presentirlo mientras nos fusionábamos y me estremecía a cada paso dado.

Ya no tuve miedo, ahora temblaba. Se enarcaba mientras revivíamos y resplandecíamos en esa pieza llena de rehénes.

Yo era una encarcelada más. Y allí, allí comenzó mi demencia.

martes, 3 de febrero de 2009

Enamoramiento (En-amor-miento)

Que sí, que no.

Sólo admití que en el amor mentís, que no servís para mí.

Me mareás. Simplemente, me decepcionás.

Me engaño pensando que tenés los suficientes huevos, pero no. Quzás lo idealicé, quizás es sólo producto de esta imaginación averiada. ¿Vale la pena?

Leía en un blog "Tres veces tres" tantas veces la frase "¿Por qué?, ¿para qué?, ¿por cuánto tiempo más?" Y me hizo pensar qué estoy haciendo, que tengo oportunidades, que me tengo que ocupar en cosas diferentes, con diferentes perspectivas, con diferentes expectaciones, o mejor: sin expectaciones. Quizás la clave es que no todo tiene un fin, un objetivo por el cual peleamos y nunca llegamos.

Ya no voy a discutir, con nadie. Ya no quiero ni deseo discutir con nadie. No con ella, no con vos. No con él. No me llenás. No me busques.

Me levanto de la siesta y con las manos en alto sólo me falta gritar que ya me alejé de vos.

Y ya descreída de todo, me animo a decir: "El problema no soy yo, sos vos".

lunes, 2 de febrero de 2009

Tan de nadie.

Ruidos, bullicios, sonidos fuertes, gente, griterío…

Son todos sinónimos de lo que necesito como si fuera una droga, que por sí misma es adictiva, que me llama, que me necesita, que la necesito, que se la alquilo a mi dealer de confianza.

El alcohólico necesita su botella de whisky, el drogadicto su porro diario, el fumador su pucho matinal, y yo necesito un placer que me de todas las ventajas, todas las nociones, para ser una drogona más en este mundo donde ni viejo, ni adulto, ni adolescente ni chico se salvan de obtener su propia droga, y menos de sufrir su abstinencia.
A veces sentimos que no podemos dejar de estar con el otro, que no queremos hacer nada para poder estar en presencia del otro, dejando pasar las horas, y después de golpe y porrazo nos convertimos en la perra que hace los reproches, que se niega, que se rehúsa a todo, somos la que cambiamos de opinión todo el tiempo.
Nos empezamos a convertir en un vals de desconsuelo, y cada vez que llegamos a casa nuestras caras se desombrían.
Estamos lejos estando al lado. Empezamos a ser imitaciones truchas.


Hace un tiempo corté con la droga, e hice que me necesitaran, que sufrieran mi abstinencia y ausencia, que no pudieran dar siquiera dos pasos sin mí. ¿Mucho ego? A veces es necesario para esconder viejas heridas.
Quizás el tiempo sea como el aire, quizás no se pueda atrapar, pero aprendí a ser como él, a no dejarme atrapar, dejar de sentirme perdida, y dejar de preguntarme “¿Dónde estás ahora?”


domingo, 1 de febrero de 2009

Pedir limosna.

Me doy asco.

Estoy consumida cual pucho en su cenicero. Con o sin ganas de nada.

Me saco el esmalte con las uñas, mientras espero encontrar a alguien del cual no cansarme porque siempre me pasa eso. Porque me pudre que me pase eso.

Quiero estar con alguien que me entienda, que me de mi espacio, que sepa cuándo me estoy aburriendo y que sepa abrazarme en el momento correcto. Que me haga sonrojar y que le guste cuando me enojo.

¿Pido mucho?

Espero que sí. Espero pedir mucho y que me lo den, espero tener mucho y darlo. Espero que un rayo me parta, pero morir felíz.

Y espero, espero que vos te des cuenta de lo que tenías, y pudiste ganar, pero terminaste perdiendo por esperar.