sábado, 31 de enero de 2009

Ahora sólo yo.

Sí, a veces soy una perra.

Hablo como si no fuera suficientemente buena para mí misma. Me cuesta tomar decisiones, me aterra hacerlo y tengo todo el tiempo altibajos como si fuera ciclotímica.

¿Alguien me llama al médico? A veces creo que tengo varias personalidades que se integran a la fuerza para jugar estupideces para no cambiar.

Cuando era chica yo era la que hacía reír a todos cuando me tragaba algo por torpe o por mis estupideces dichas, casi 20 por segundo.
A los 4 años mi mamá decía que yo iba a ser vedette porque salía desnuda corriendo por la calle, con sus botas negras de cuero que me quedaban por la ingle.
Y ahora soy una chica de 15 años que cambió radicalmente, no de un día para el otro, pero que en un abrir y cerrar de ojos se dio cuenta de lo que era, sin saber que para eso había pasado un año entero lleno de reproches contra ella misma.

Pero vos... vos no sos bueno para mí. Afortunadamente, yo soy demasiado buena para vos, demasiado fuerte, demasiado mina.
La próxima, no titubees, la próxima: pegáte un tiro.

viernes, 30 de enero de 2009

Otra vez sopa.

Adivinen, señores.

Los problemas vuelven, surgen. Pero la mejor forma de enfrentarlos, ¿saben cuál es? Se me callan la boca.
Así es. Me callo, me muerdo hasta que me sangre la boca. ¿Por qué? Porque... bueno, hay muchas razones, y una de ellas es saber que haga lo que haga y diga lo que diga todo sigue igual hasta la mayoría de edad. No me molesta decirlo, en realidad sí, hasta me averguenzo un poco de eso, pero lástima... esta es mi forma de hacer catarsis y period.

Todo se vuelve otra vez sopa pero me la aguanto. No importa cómo, cuándo, dónde ni por qué, pero jode, y cómo.

En fin, hasta que mi sistema inmunológico contra las pelotudeces diarias se calmen, acá estaré sacando algunos trapitos al sol.

Que tengan un muy buen día.

domingo, 25 de enero de 2009

¡Volví!

Estuve desconectada de internet sólo por unos días, pero acá estoy. Volví. Dispuesta a contar muchas cosas. En el próximo post se enterarán, mis amores.

Adío.

jueves, 8 de enero de 2009

No.

No te extrañes al verme tirada donde me empujaste, tampoco si me ves tambalear en el viento desorbitante.
No te extrañes si te aconsejo ponerte el cinturón de seguridad y tampoco si te ayudo a quitártelo, porque ese ni ningún otro te evita que choques.
No te mientas, no te manches, sólo sanáte.
No te desgarres con tus ojos de mármol.

No me digas que no te diga no.

Lola.

domingo, 4 de enero de 2009

Lolagrama.

Palpar una verdad nunca es fácil, más cuando esa verdad desea penetrarnos, chuparnos el alma.

Nos queremos negar, y para variar, lo hacemos, pero nada es suficiente, ahí está nuestro intento fallido y un destello de venganza.

Lola no es poética para nada, y hoy- así como siempre lo he hecho- que me permito escribir desde la persona real que hay detrás de Lola, y usándola a ella nada más que como un seudónimo, hoy tampoco lo soy.

Mezclarnos con la vida- sea virtual o no, sea real o no, sea un sueño o no- siempre es un desafío. Pero no cualquier tipo de desafío, sino que lleva nada más y nada menos que una vida entera.

Implica más que reunirse con amigos, más que no escribir nada cuando estamos bien, y escribir un río cuando algo nos agobia y hasta ¿por qué no? Más que acostarse a escribir este tipo cosas.

Yo solita sé porque me levanto todos los días diciéndomelo que no soy una persona de puntos suspensivos ni de malas formaciones.

Lola.