miércoles, 2 de diciembre de 2009

...Se rascan, se muerden, se asesinan.

Hoy ya no importa cómo escribo, hoy ya aprendí mi especialidad, como una persona real.

Te conocí.

Tu barba hace que me ardan los labios cuando te beso, tus brazos imaginándolos gigantes hace que alcances a abrazarme en demasía y me vivas llamando con la mente, apareciendo yo, esa chica que vio cuando no dejaban que te fueras de tu sueño, que vio cuando te hacían torpe pronunciando esas palabras.
Tus excesos, en aquellos tiempos, fueron los míos, y tus cuidados, mis peligros favoritos.

Te rompiste y te sané de a poquito con antibióticos para que no volvieras a enfermarte porque sos frágil, inflamablemente humano.

Olfateo tu cuerpo para ver qué olor emana.
Mi sufrimiento era el tuyo, y el tuyo me lo adueñaba para que fuera mío.

Me gustás sin excepciones, sin reglas o limitaciones.

Y en mi enésima llamada, contestás mientras escuchás un "buena suerte, te quiero y hasta luego".

6 comentarios:

Underdunk Terwilliger dijo...

Es expestacular. De verdad.

Bruno dijo...

Que suerte la de el.
sin dudas escribís con el alma, y eso se deja ver.
un beso gigantisimo.

Extranjera dijo...

Intensisimo mi vida, como todo lo que escribes. Cuando me canso de la fraildad de esta ciudad gringa te busco para leerte y me calmo.
Abrazos

SoLciTo* dijo...

que ternura!

Srito Ale dijo...

Lindo, lindo, lindo =)

Bárbara dijo...

Qué tierno!. Escribí más seguido, ahora no hay excusas!.