jueves, 14 de mayo de 2009

Veinte vueltas antes de llegar.

Mariano, mi amigo, me pidió en uno de los comentarios que escribiera nuevamente, que me quería leer, y ahí me di cuenta hace cuánto tiempo que no escribo, aunque sí leo cada uno de sus comentarios.

Otro lector, me pidió que relatara por qué mi apodo "Lola". En fin, acepté escribir, y acepto la segunda sugerencia, pero más adelante, todavía no quiero.

Lo que sí prometí, y lo que sí voy a cumplir es lo que le dije a Bruno:

-La próxima entrada va a ser sobre lo último que te pasó.

Asi que, aquí voy, señores:

Habíamos quedado en que Brunis está con Diego, un colombiano de unos 27 años, psicólogo, graduado de Colombia.
Bruno está contento, radiante, hablando maravillas, y al parecer, cada vez que lo menciona, le salen flores de todo tipo por la boca.
Yo no puedo hacer nada más que ponerme contenta por ellos. Y así lo hago.

Pero la historia con Ale y Juampis (el joven de 19 años, barman) no iba a quedar así.

Bruno, tuvo que juntar fuerzas y decirle a Juan que quería arriesgarse con Diego, que al fin y al cabo, el jamás le había dicho a él que sentía algo fuerte. Juan no pataleó pero lloró, y mucho.
Quizás por ser tan jovencito, llevó sus sentimientos muy lejos, a un lugar escabroso, que no le pertenecía a mi amigo.

Pero como digo siempre, la verdad duele sólo al principio. Juan es joven, lindo, y con miles de buenas cualidades. Sin duda, va a conseguir a alguien que le sepa dar lo mismo.

Pero Ale... bueno, todo el entorno de Bruno, había empezado a pensar que Ale había desaparecido de su vida. Pero no fue así.

Unos domingos atrás, Bruno y Diego iban caminando para el cine (Yeah, a cinema-lover, gosh!) cuando un auto para. Era Ale.

Metiendo la excusa de que había venido a visitar a un amigo, le dice a B:

- Metete en el auto, tenemos que hablar.

Cuando Brunis, me dijo esto, no había muchas opciones de lo que podía haber ocurrido: Ale no podía estar embarazado, ni tener la sospecha de eso, así que lo único sano que quedaba en mi mente para pensar era rogarle para volver a estar juntos.

Bruno le pide a Diego que lo esperara y se mete en el auto. Ale le da una carta y le dice cuánto lo ama, que no va a dejarlo ir, y el puro bla bla que me conozco de memoria a saber:

Rogar-recriminar-sermonear-reflexión-respuesta del auditorio.

Mi amigo le fue claro:

-Lo nuestro está perdido, y ya no te quiero en mi vida. Lo quiero a Diego.

Y como una perfecta telenovela venezolana, se bajó del auto, leyó la carta, la rompió en miles de pedacitos, y se fue con Diego al cine, como habían planeado.

Eso fue hace un par de semanas, ahora Bruno, después de una terrible gripe (no porcina, pero mi amor, quedó flacucho) está conviviendo con Diego, felices, con sus tropiezos pero sin emparchar, solucionan las cosas.

En fin, Marta, la madre de Bru no sabe nada de esto. Estamos a la expectativa de lo que dirá...

9 comentarios:

Lolita dijo...

Sé que los tuve abadonados, pero tenía demasiada ensalada en mi cabeza como para escribir. Por eso, también pido disculpas por no haber estado comentando en sus blogs. Ya me pondré las pilas.

Qué verguenza! Hace mucho que no escribo!

Un beso, amores, y disfruten.

Adolfo Payés dijo...

que lindo es leerte y sii que no había escrito ay te extrañaba y mucho. pero ya stas de nuevo por estos lugares para leerte y disfrutar de tus textos que son muy amenos , entretienen y eso si los escribes muy bien .. hermoso sentirte y alegría de leerte..

te dejo mis saludos fraternos
con mucho cariño
un abrazo inmenso

besos

Sr Cincuentón dijo...

tranqui loli, todo bien

Charlie dijo...

Es lindo leerte, si señor.

Viole dijo...

Dejo unos saludos engripados, con lo poco que queda de mi porque la medicacion me voltea ajajja

besoteeee

el Rafa dijo...

Muy de novela el amor de estos muchachos...

cosasimpropias dijo...

no te puedo explicar lo q me entretiene esta ensalada venezolana q posteas aca. un beso

dionisismo dijo...

comenzaba a sospechar que que te habìa secuestrado la mujer de la pollajería. por suerte estàs de vuelta, seguìs escribiendo y sigo leyendo. un saludo

dionisismo dijo...

comenzaba a sospechar que que te habìa secuestrado la mujer de la pollajería. por suerte estàs de vuelta, seguìs escribiendo y sigo leyendo. un saludo