viernes, 6 de febrero de 2009

Dar rienda suelta.

Tengo sucesivas lesiones.

Fuimos y vinimos y no teníamos idea de lo que estábamos haciendo, pero seguimos. Quisimos, nos dejamos, nos negamos, nos arropamos.

Me abrazó cálidamente y yo di rienda suelta a mi obsesión. Pude confundirme y presentirlo mientras nos fusionábamos y me estremecía a cada paso dado.

Ya no tuve miedo, ahora temblaba. Se enarcaba mientras revivíamos y resplandecíamos en esa pieza llena de rehénes.

Yo era una encarcelada más. Y allí, allí comenzó mi demencia.

7 comentarios:

Lolita dijo...

Disculpen la tardanza. Estuve ocupada. Agradezco todos los comentarios anteriores. No dejan de ser amables. ¡Son adorables!

Lolita.

Paula de Bera dijo...

Si Loli, tardaste, pero volviste.
Dar rienda suelta a las emociones puede ser un arma de doble filo.
Un poco de demencia está bien, pero siempre hay que dejar a mano a la cordura por si la necesitas.
Te mando un beso, y un placer leerte!!!

Dario (Historieta de la oscuridad) dijo...

... saludos, pasaba, vi y me gusto...

Prefiero la locura, quién se atreve a decirnos que es ser normal?

Beso, pasaré seguido...

El lobo dijo...

Mucha lesión para una lolita, espero que nunca seas juguete roto, buenas letras, me quedo…

Beso de charco menguante…

[...] dijo...

amé esas últimas líneas... saludos... no, no creo que me desvanezca, por ahora...

Samantha dijo...

Si uno se encarcela por mas que no quiera... Siemrpre queda verle el lado bueno: el dia que uno salga y vea la luz ;)

El inconsistente dijo...

Cuál es tu obsesión? Y tu demencia?