domingo, 4 de enero de 2009

Lolagrama.

Palpar una verdad nunca es fácil, más cuando esa verdad desea penetrarnos, chuparnos el alma.

Nos queremos negar, y para variar, lo hacemos, pero nada es suficiente, ahí está nuestro intento fallido y un destello de venganza.

Lola no es poética para nada, y hoy- así como siempre lo he hecho- que me permito escribir desde la persona real que hay detrás de Lola, y usándola a ella nada más que como un seudónimo, hoy tampoco lo soy.

Mezclarnos con la vida- sea virtual o no, sea real o no, sea un sueño o no- siempre es un desafío. Pero no cualquier tipo de desafío, sino que lleva nada más y nada menos que una vida entera.

Implica más que reunirse con amigos, más que no escribir nada cuando estamos bien, y escribir un río cuando algo nos agobia y hasta ¿por qué no? Más que acostarse a escribir este tipo cosas.

Yo solita sé porque me levanto todos los días diciéndomelo que no soy una persona de puntos suspensivos ni de malas formaciones.

Lola.

1 comentario:

alejandrojohn40 dijo...

Vaya,.... que bién,.... has podido interpretar mejor que nadie, que estar aquí es en realidad, tu verdadera verdad, tu vida entera, que por cierto es muy corta, cronológicamente hablando, pero muy larga en la profundidad de tus pensamientos, fortaleza es lo que escribes, entereza es lo que se te nota, dignidad es lo que transmites, ecuanimidad es lo que veo cuando leo que no te levantas con tu mente en el corto circuito de los puntos suspensivos, cuna es lo que muestras no teniendo malas formaciones;.....¡Sencillamente GENIAL!